Coronación

PRE-CORONACIÓN

El 2 de febrero de 2011, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, firmaba el Decreto de la Coronación Canónica de Nuestra Señora del Carmen. Se plasmaba de esta forma un sueño que llevaba tres años fraguándose en la iglesia conventual de San Cayetano. Fue el 14 de abril de 2009, en el convento de San José, cuando el provincial de los carmelitas descalzos de Andalucía, Francisco Javier Jaén, hizo público el documento por el que el Obispado de Córdoba daba su consentimiento para que la Virgen fuese coronada el 12 de mayo de 2012, aunque este compromiso ya se adquirió en septiembre de 2008.

Para poner en marcha este ambicioso reto, se creó una comisión que estuvo presidida por Juan José Cas, ex hermano mayor de la corporación gloriosa. Apenas unos meses después, la comisión contaba con un completo programa de actos previos para celebrar la Coronación Canónica de la imagen. Además de las decisiones de índole patrimonial, el grupo humano encargado de organizar este evento preparó varias iniciativas de carácter cultural de un enorme valor artístico.

El primer paso de este cuidado programa cultural fue la exposición “La Navidad en Clausura. Imágenes de Jesús en el Carmelo”, dispuesta en el Real Círculo de la Amistad en la Navidad de 2010. Allí se expusieron piezas que rara vez se habían visto en un lugar que no fuera un refectorio, un coro o una sacristía. La muestra estuvo compuesta por unas 70 piezas de autores como Pedro Roldán, Sánchez Cotán, La Roldana o Alonso de Mena.

Visto el éxito, en la Cuaresma de 2012 el Padre Juan Dobado vuelve a comisionar una muestra, en este caso en la Diputación Provincial titulara “Tesoros Marianos. María, maestra de la Fe”. Un devoto recorrido alrededor de la Orden del Carmelo Descalzo donde se pudieron ver obras procedentes de más de una veintena de conventos con piezas de Juan de Mesa, La Roldana, Martínez Montañés o Gregorio Fernández.

Entre una exposición y otra podríamos citar más de dos docenas de actos y celebraciones como, por ejemplo, la realización del cartel de la Coronación (obra de Raúl Berzosa), la restauración del camarín de la Virgen, el estreno de las campanas de la espadaña, un cómic conmemorativo, la celebración de un ciclo de mariología, el concierto de la Coro Exultate Singers de Bristol (Reino Unido), otro de la Banda de María Santísima de la Esperanza, la actuación de la Coral News Cannan de Connecticut (EEUU), el concierto de la Banda del Maestro Tejera, un ciclo carmelita o un Congreso Nacional.

Asimismo, no nos podemos olvidar de la “perla invisible de la corona”, la obra social de la Coronación de la Virgen del Carmen, centrada en tres pilares: la Asociación Española Contra el Cáncer, el comedor infantil de Tucumán (Argentina) y Cáritas Diocesana, a la que se entregó un cheque por valor de 9.500 euros.

[ls_divider type=»dotted» color=»grey»]

CORONACIÓN

[ls_divider type=»dotted» color=»grey»]

Los días previos a la imposición de la corona que realizara Manuel Valera sobre las sienes de Nuestra Madre del Carmen fueron un hermoso vendaval de emociones y sueños cumplidos. Cuando apenas restaba una semana para la Coronación, el 5 de mayo, Pedro Villarejo ofreció un pregón que hizo mella en los corazones de los carmelitas. Dos días más tarde, la Virgen del Carmen se despedía de San Cayetano para dirigirse hacia la parroquia de Santa Marina, donde presidió un triduo previo a su traslado a la Santa Iglesia Catedral.

La Virgen iba sobre el paso pequeño de Santa Teresa, portada por sus jóvenes costaleros, e iluminada por cuatro cirios blancos sobre candelaria de plata. Para la ocasión, la hermandad optó por rosas blancas mientras que las imágenes de María y el Niño lucían unas coronas de flores de talco. Tras su llega a Santa Marina, la archicofradía trabajó durante toda la noche para la colocación del espectacular altar de cultos en el presbiterio de Santa Marina.

Durante tres intensos días de cultos en los que participó también en Colegio así como numerosos religiosos, la familia carmelita vivió unida los últimos preparativos de la Coronación. Finalizado el triduo, el jueves 10 de mayo, la archicofradía se puso en la calle para la gloriosa procesión hacia el primer templo de la Diócesis. Un trayecto en el que el paso ofreció un aspecto inusual, ya que la Virgen del Carmen lucía sin palio y con los candelabros arbóreos de Nuestra Señora de Villaviciosa.

El recorrido desde Santa Marina estuvo plagado de momentos de intensa emoción, como la primera interpretación de la marcha La Virgen del Carmen”, de Rafael Wals, el recibimiento de las hermandades con sede canónica en San Pablo, la entrega del escudo de oro del Ayuntamiento, de la mano del entonces alcalde José Antonio Nieto o la ofrenda floral de la hermandad del Santo Sepulcro en la Plaza de la Compañía.

La noche fue larga tras la histórica llegada de la Virgen del Carmen a la Catedral, acompañada del canto de sus hermanos y devotos. Aún quedaba mucho por hacer, pero el sueño estaba ya al alcance de las manos.

Y como si de un sueño se tratara, el 12 de mayo de 2012 la Virgen del Carmen era coronada canónicamente en la Mezquita- Catedral. Un acto que arrancó a las 18.00 horas con un Pontifical en el que la hermandad y la Comisión cuidaron hasta el último detalle y al que asistieron alrededor de 10.000 personas en el interior de la SIC. Una hora antes del inicio, se abrieron las puertas para dar paso dar paso al infante número de cofrades y fieles convocados, que accedieron al recinto con una invitación en las distintas zonas acotadas para presenciar el evento.

Sobre las sillas se encontraban los magníficos libretos editados por la Comisión, que contenían la liturgia y los cantos ilustrados con las fotografías de Rafael Parejo. Los alumnos de Bachillerato ayudaban a acomodar al público. Fuera, la policía controlaba todos los accesos a la Catedral, colapsa dos por la llegada de autobuses al otro lado del puente y por centenares de taxis que traían a la gente a la Catedral. No se recuerda nada igual. Para la ocasión, la torre de la Catedral lucía engalanada con largas banderolas carmelitanas y pontificias.

En el interior, la Virgen esperaba sobre su paso, bajo su palio rococó blanco y dorado. Lo hacía estrenando el hábito carmelita. La misa de “Coronación” de Mozart, entre otras obras sublimes, formaron parte del cuidado repertorio musical que sonó en la Catedral gracias a la interpretación de la Orquesta del Conservatorio Profesional de Música de Córdoba “Músico Ziryab”, el Coro de Ópera de Córdoba y voces solistas.

En lo que respecta a las instituciones civiles y militares, no faltó ninguna en representación de toda la ciudad y la provincia, así como historiadores, cofrades de decenas de hermandades, periodistas y un sinfín de profesionales de todos los ámbitos.

Tras una bella homilía del obispo de la ciudad, Demetrio Fernández, las coronas llegaban al altar mayor para su bendición. La del Niño Jesús la portaron dos niños, uno en representación del Colegio Virgen del Carmen y otro por parte de la Asociación Española Contra el Cáncer. En cuanto a la presea de la Virgen, fueron los padrinos de la Coronación, Fernanda Fernández López y el Padre Francisco Javier Toscano, los encargados de hacerla llegar al Obispo, que a las 18.58 CORONÓ a la Virgen del Carmen de San Cayetano desatando la alegría y emoción entre los devotos de la reina del escapulario.

Concluida la Eucaristía, a las 20.50 horas la imagen mariana salía, ya coronada, por la Puerta de las Palmas con las notas de la Banda del Maestro Tejera y el sonido de las campanas del templo catedralicio. Abriendo el cortejo, formado por más de un millar de personas, la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Caído-Fuensanta. Bajo la Virgen, su cuadrilla de costaleros bajo las órdenes de Rafael Muñoz, acompañado esta vez por Patricio Carmona.

Calles engalanadas, las voces de los más pequeños del colegio, fuegos artificiales y multitud de ofrendas completaron un camino de regreso lleno de gozo para los carmelitas que, por fin, vieron con sus ojos a su Virgen coronada de amor.